¿Quieres conservar salsa de tomate elaborada por ti mismo y que no se ponga mala?

Ésta técnica no es nada novedosa, era la forma que se usaba antiguamente para conservar salsa de tomate por mucho tiempo.

Sigue estos pasos:

  1. Una vez tienes tu salsa de tomate, hazte con unos botes de cristal adecuados con tapadera. Introduce las tapaderas de los botes en agua hirviendo durante 10 minutos. El objetivo es eliminar todas las posibles bacterias que pudieran contener.
  2. Introduce tu salsa de tomate todavía caliente en los botes de cristal y tápalos en caliente. En una cazuela, pon agua y pon tus botes cerrados herméticamente dentro de la cazuela. Pon al fuego lento durante 20 minutos la cazuela con agua y los botes de cristal con tu salsa de tomate debidamente cerrados y dispuestos verticalmente.
  3. Transcurrido este tiempo, retira del fuego, deja enfriar en la misma cazuela, y una vez tenga temperatura ambiente, coloca los botes en un lugar oscuro, alejado de la luz ambiental con la tapadera boca abajo.
  4. Por último después de un día, puedes cambiar la posición del bote con la tapadera hacia arriba.

Este modo de conservación es segura, pero aun así procura tener cuidado cuando abras tu bote de salsa de tomate.

Puede aguantar perfectamente un año.