El Salmorejo Cordobés es una tapa que para nosotros tiene un significado especial. Es una de esas tapas que su origen merece ser recordado. Surgió como un plato humilde que se consumía en la región de Andaluza de Córdoba en España. Hay quien dice que tiene cierta influencia árabe debido al Al-Andalus.

El Salmorejo se convierte por tanto en un reconocimiento a aquellas clases humildes del siglo XIX que no disponían de una gran oferta de alimentos como nosotros en la actualidad.

Salmorejo Cordobés.  “De origen humilde”

Esta tapa además es una gran fuente de antioxidante por los tomates, aunque hay que prestar atención a su consumo puesto que tiene pan y bastante aceite.

No tiene nada que ver el Salmorejo cordobés con el Gazpacho

Muchas personas confunden el Salmorejo Cordobés con el Gazpacho y son totalmente diferentes. ¡SÍ! Tal vez tu seas de los que ya lo sabían, pero eso es porque eres un auténtico foodie y ya manejas bastante. Pero hablando en serio, nuestros cocineros colaboradores nos cuentan que se han encontrado con muchas opiniones erróneas acerca de esta controversia. La principal diferencia, Y BIEN CLARA, es que el Salmorejo SÓLO LLEVA TOMATE. El Gazpacho, primo hermano, lleva bastantes más verduras.

Ingredientes para elaborar un auténtico Salmorejo Cordobés

  • 2 kg de Tomates
  • 400 gr de pan duro en trozos
  • 250 gr de Aceite de Oliva Virgen Extra
  • Vinagre al gusto
  • Sal
  • 1 o 2 Dientes de ajo
  • Huevo cocido
  • Jamón Ibérico de Bellota

Vamos a elaborar nuestro Salmorejo Cordobés

  1. Limpia un diente de ajo o dos si son pequeños. Retira el germen, la parte de la semilla de dentro. Para ello puedes partir el ajo por la mitad. Verás que tiene una especie de rama en el centro, retírala.
  2. Pela los tomates. Para ello pon agua a hervir, los escaldas por 40 segundos y rápidamente los pones en agua con hielos. Es un truco que te permitirá pelar los tomates con mayor facilidad.
  3. Hazte con una trituradora. Puedes hacerlo en la Thermomix si tienes. Sino con una batidora también puedes hacerlo perfectamente.
  4. Echa el ajo, echa los tomates pelados partidos en trozos, el pan duro, el aceite y vinagre al gusto.
  5. Tritura fuertemente.
  6. Si no crees que te ha quedado del color y la textura como en la foto, añade mas aceite poco a poco mientras tritura para conseguir el resultado óptimo.
  7. ¡Prueba! y ahora pon la sal que consideres.
  8. Tritura un poco más y pasa por un colador a otro recipiente donde vayas a guardarlos

 

¡Listo!

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