¿Sabes todo lo que sucede tras la barra del bar?

En este trabajo no valen las excusas, llueva, nieve o granice los profesionales de la hostelería se ponen el uniforme de oficio para ejercer una profesión dura y de esfuerzo físico. Algunos piensan que es una salida laboral de paso hasta que descubren a lo que de verdad se quieren dedicar, pero lo cierto es que necesitas más que eso para ser un auténtico camarero tras la barra del bar.

Sensaciones tras la barra del bar

Desde los nervios del primer día hasta llegar a sentir liderazgo, pasan una serie de emociones fuertes entre medias, que una descripción de ellas no basta para saber el nivel de intensidad con el que se sienten. Un camarero es capaz de pasar de sentir ódio y desprecio a sentir alegría, y ambos en cuestión de segundos. ¿Por qué? Tal vez se deba a que en cuestión de minutos han establecido conexiones con diferentes personas que emanan diferentes emociones  y sentimientos.

La capacidad que tienen los camareros para absorber emociones es ilimitada. Se enfrentan a historias de todo tipo. Hay quien dice que son unos verdaderos “Psicólogos tras la barra del bar´´

¿Hay descansos tras la barra del bar?

Por supuesto que los hay, pero de pié y cuando no haya “jaleo´´, aquella palabra mágica que suena bien cuando hay porque indica éxito pero que poco le gusta oír a tus pies y espalda.

Pero entonces, ¿No tienen tiempo para descansar sentados?

Por supuesto que sí, al igual que en todos los trabajos tienen derecho a descansar tal y como establece el convenio, pero eso no es una regla que se cumpla al cien por cien. Un camarero está de guardia en todo el servicio, esto supone que cuando esta la barra llena, no puedes “abandonar el servicio´´ y dejar a tus compañeros solos ante el peligro. Este sentimiento de camarada solo lo conocen los que de verdad han echado horas y horas tras la barra del bar.

Relaciones tras la barra del bar

Un tema picante y de peligro, es coincidir con un compañer@ que te llame la atención y que te acabe gustando. En este caso puedes estar perdido o puedes sentir las mejores ilusiones que jamas hayas vivido. Trabajar en una barra con tu lío, pareja, novi@, puede ser de las sensaciones más buenas o más negativas, incluso puedes atravesar las dos. Lo cierto es que es una aventura. Pasáis tanto tiempo juntos que puede pasar de todo y nadie puede evitarlo. ¿O es que los camareros son de piedra? También nos enamoramos y mucho.

Hasta 45 km puedes andar tras la barra del bar

Sí, has oído bien. Andas, y mucho. Seguramente si preguntas a entrenadores personales o expertos en deporte, te dirán que para nada equivale a correr o hacer algún tipo de ejercicio anaeróbico, pero que se lo digan al camarero que ha estado 10 horas seguidas corriendo sin parar tras la barra del bar. Lo perjudicial de esto, es la falta de hidratación y el ayuno. Muchas veces excedes el tiempo natural que una persona puede estar sin comer nada y eso es muy malo para la salud. Por eso tienes otra opción picaresca, decir:

¡Tras la barra del bar también se come!

Depende de muchos factores, pero lo cierto es que no queda bonito que el camarero que te atiende esté comiendo. Es entendido por la mayoría de las personas como una falta de educación. No quita que puedas comer algún pedazo, ¿y quién sería el primero que no lo ha hecho? Con esas tapas es imposible resistirse, así que; sin que nadie te vea decides coger una y comértela rápidamente como si te fuera la vida en ello. Ese miedo que ahora surge es indescriptible, por mucho que trates de ocultarlo, se te nota y si pasa tu jefe o encargado, será el primero en decirte… ¡Esta rico eh!

Llorar tras la barra del bar

Tu paciencia tiene un límite, estas de cara al público, tras ese espacio pequeño, sin posibilidad de esconderte en ningún lado y con varios clientes poniéndote a prueba. Es normal que algunas veces explotes y eches alguna lágrima. Esto sucede del mismo modo tanto a hombres como a mujeres, sin ser sexista, los camareros también lloramos, y mucho dicen algunos.

¿Se liga mucho tras la barra del bar?

Pues sí, para que engañarnos, será de los trabajos de cara al público donde si tienes un poco de peripecia, tendrás la oportunidad de entablar conversación con quien quieras, siempre y cuando la persona que este del otro lado de la barra no parezca haber salido de júpiter y ser su primer día de contacto humano, que también los hay. Piensa que las personas no van al bar solo por las tapas, que también, y más si son recomendadas por tapas y tapas que seguro, sino que también acuden para disfrutar de un rato de ocio y disfrutar, por lo que ¿Hay algo mejor que un camarer@ simpátic@?

Así que…

Ahora que sabes sólo un poco más de los que están horas y horas tras la barra del bar, cada vez que vayas a un bar, te acordarás de esto y dirás…

¡Óle! ¡Óle! y ¿ÓLE!